Hay Complicidad

God said:

El Cielo es un lugar seguro para Ser. Se consigue mucho, aunque no hay esfuerzo. Ni siquiera se piensa en el Cielo. Hay Complicidad. En el Cielo, no existe la acción como tal. No hay distancia entre la complicidad y su fruto. Está lo que Nosotros podríamos llamar un impulso, y los impulsos se manifiestan. En el Cielo, hay una realización instantánea de los impulsos de deseo. En el Cielo, antes de que un impulso haya acabado, ya se ha creado su resultado. No hay frustración en el Cielo. ¿Qué frustración podría haber cuando hay una realización instantánea de los deseos? No es cuestión de creer. Ya es así.

Puede ser lo mismo en la Tierra, y con frecuencia es así. Más que lo que piensas, es así. Ya sabes que un impulso de amor viaja. Ya sabes que el amor se extiende por todos lados. Es justo decir que el amor cura. Ya he dicho que no hay nada más que amor. En el Cielo, nada se mete en el camino de nadie ni de nada en modo alguno. Nada se mete en el camino del amor.

Ya sabes que a veces piensas en algo, y aparece. O algo prometedor se dirige hacia ti, incluso cuando no lo hayas deseado conscientemente. Cuando aparece, lo reconoces. Es tuyo.

Y así es como digo que todos tus sueños ya están hechos realidad. Incluso si su logro aún no ha aparecido, ya han sido logrados. La hazaña está hecha. Con el deseo, la hazaña está hecha. Todo está en su lugar.

Un escalador de montañas tiene el deseo de escalar el Monte Everest. Es su deseo. Su deseo no se lleva a cabo en un instante. Puede tomar un largo tiempo. Pero él se prepara. Su deseo de escalar es más fuerte. Y luego, un día, se encuentra escalando el Monte Everest.

Quizás quieres ir de vacaciones a una isla desierta. Miras los folletos. Tarde o temprano, haces tu reserva. Y luego llega el día en que subes al avión que te llevará al lugar. Algo se puso en movimiento. Tú te pusiste en movimiento. Y luego te vuelves como un sirviente ante la idea de ponerte en movimiento. Tienes un vuelo que tomar, y como si estuvieras hipnotizado, cumples. Es automático.

Un día deseas estar más cerca de Mí. A partir de ese primer pensamiento, estás encaminado. Nada te detiene ahora. Incluso si te retractas, nada te detiene. El motor ha sido encendido. El auto está yendo en cierta dirección. Se ha establecido el curso. Incluso si te desvías. Incluso si das la vuelta. Incluso si gritas “Déjenme salir” ya es un hecho consumado.

El Universo escuchó tu deseo inicial. Los cambios fueron puestos en marcha. El Universo no tiene frenos, tal como tú conoces a los frenos. No se puede revocar una orden como “Dios, Dame”.

Toda la maquinaria del Universo se ha puesto en la modalidad de Dios. Tú quedaste atrapado en ella. ¿Puedes hacerle frente a la corriente, amado?

Además, cuando tú preguntas por Dios, estás haciéndole eco a Mi pedido. Bueno, Yo ni siquiera pido. No ordeno. No impongo. Ya había visto que venías hacia Mí. Siempre supe que no había necesidad de que corriera hacia ti. El chiste está en ti, pues Yo ya estoy, siempre he estado, resguardado dentro de ti. Eso no puede cambiar. La Voluntad de Dios es la Voluntad de Dios. ¿Qué podría disuadirme?

Translated by: Cecilia R