En la Compañía de los Grandes
Cuando ves nieve sobre las ramas de los árboles, admiras a esas ramas cubiertas. Es una vista maravillosa. Pero, luego de un tiempo, puede que ni siquiera notes a esas ramas cubiertas. Las das por sentado.
Cuando el sol brilla sobre esas mismas ramas con nieve, sólo en ese momento ves destellos. Lo brillante te cautiva. La nieve sobre las ramas es la misma, con o sin la luz del sol brillando sobre ella. Pero con la luz del sol ves lo que ya existía, y aún así, por la luz del sol que te ayuda, te ilumina y te abre los ojos, tú ves el brillo de la nieve. El sol no le agregó nada, salvo que simplemente irradia su luz sobre ella. El sol no la cambió, aunque luego podría derretirla, y entonces el derretimiento revela aún más de la verdad de la nieve. Ella es agua, después de todo. Por supuesto, ¡agua del Cielo! Agua pura del Cielo, pero simplemente agua, el mar de la vida.
Tal como adivinaste, uso esta comparación para mostrar que Mis hijos con frecuencia son vistos sin la luz del sol brillando sobre ellos. Lo físico de Mis hijos es visto fácilmente. La Luz Dorada que ellos son en realidad, no. Es un hecho que lo que existe no siempre se ve, incluso cuando lo Invisible es mucho más Real que lo visible. Lo visible no es la Realidad. Es sólo un caparazón conocido por los cinco sentidos. Los cinco sentidos son definitivamente útiles, pero no son todo.
Mis hijos, vistos desde una perspectiva mejor, vistos desde la perspectiva de Mis ojos, ahí son vistos realmente. Mis hijos no son distintos. No han sido transformados. Sólo, tal y como es, en Mi perspectiva, son vistos, quizás por primera vez, como la esencia de Quienes han sido siempre. Ahora recién estás viendo lo que no viste antes. Puedes oír al respecto, entenderlo, incluso aceptarlo, pero la Realidad no puede ser descrita por completo. Hasta que tus ojos vean (mejor dicho que tu corazón vea), no has visto nada. La buena noticia es que tu visión aumentará, y verás y serás muy feliz.
Sé que desearías poder ver con Mis ojos en este preciso momento. Eso es algo que puedes desear, quizás incluso más que un auto nuevo radiante, amado. De ninguna manera te sientas triste porque quieres un auto nuevo. Sé de su importancia para ti. Sí, puedes tenerlo. Relájate. No tienes que elegir entre uno o el otro.
Lo único es que estás rodeado de autos y de publicidades de autos. Sin embargo, ver a los Seres Humanos de la manera en que Yo los veo no es algo que se publicite mucho. Quizás de vez en cuando ves cuadros de Los Grandes y de los santos y ángeles y demás con aureolas alrededor de ellos. En el mundo, estas aureolas no consiguen la prensa que los autos relucientes consiguen. Es así, ¿no?
Por eso es que necesitas recordatorios. Hasta el momento en que veas por ti mismo, mantés esos recordatorios enfrente de ti. Mantente pensando en el día en que tu visión mejorará. Y, en el medio de tus interacciones en el mundo, recuérdate que todos, todos sin excepción, todos enfrente de ti, a pesar de sus apariencias, todos brillan con la misma luz brillante.
En realidad, la luz brillante es más que una aureola. Todos son luz brillante completamente. Tú también lo eres, amado. Tú también lo eres. Te veo como eres realmente, y te recibo en Mi corazón y en la compañía de los Grandes.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/ - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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